Las Alegrias Recobradas

AUTOR(A) Carlos Valles
TAMAÑO DEL ARCHIVO 2,22 MB
NOMBRE DEL ARCHIVO Las Alegrias Recobradas.pdf
FECHA 2007

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DESCRIPCIÓN

 Carlos González VallésEl evangelio es alegría. Los ángeles de la Navidad nos anuncian «una gran alegría para todo el pueblo», y los ángeles de la resurrección nos quitan todo miedo: «¡No temáis!». Jesús nos comunica su alegría, y nuestra alegría, a su vez, es la que le hace alegrarse a Jesús sobremanera. Lo dice el evangelio. La comunicación de la Buena Nueva causa alegría a quien la lleva, y esa alegría es la que le capacita y consagra para llevarla a otros. No se puede anunciar el evangelio con cara triste.Pero no siempre hemos hecho de la proclamación del evangelio una Buena Nueva. El deseo de asegurar a todo trance la salvación eterna por parte de los fieles, y la tentación de reforzar el dominio sobre las conciencias por parte de los monjes, llevaron a exageraciones y escrúpulos que a veces casi hicieron olvidar la alegría del mensaje evangélico. Amenazas y miedos, complejo de culpa y temor al infierno, tentaciones por todas partes y pecado en todo llegó a ser casi el tono normal de la predicación y la moral. Se oscureció el gozo.Es hora de recuperar la Buena Nueva, de recobrar la alegría y la dicha de la salvación de los hijos de Dios

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Amenazas y miedos, complejo de culpa y temor al infierno, tentaciones por todas partes y pecado en todo llegó a ser casi el tono normal de la predicación y la moral. Se oscureció el gozo. Es hora de recuperar la Buena Nueva, de recobrar la alegría y la dicha de la salvación de los hijos de Dios.

El Evangelio es la Buena Nueva, pero no siempre lo hemos presentado como tal. El deseo de asegurar la salvación eterna en todos, y la tentación de reforzar el dominio sobre las conciencias en otros, llevaron, en tiempos bien cercanos a nosotros, a exageraciones y escrúpulos que a veces casi nos hicieron olvidar la alegría del mensaje evangélico.